Entradas con la etiqueta ‘tabaquismo’

El tabaquismo es una adicción aceptada por la sociedad. Aunque a menudo se lo catalogue como un mal hábito es una enfermedad muy dañina para el organismo del fumador y aquellos que los rodean.

Dejar de fumar no sólo mejorará la salud sino también la calidad de vida.

El tabaco como adicción

El tabaco genera adicción y cuando se abusa de él la consecuencia a largo plazo es más que desfavorable. A pesar de no estar catalogada como ilegal, cumple con todos los criterios básicos para denominarla una droga peligrosa.

Estos son existencia de tolerancia, dependencia a menudo inconsciente, síndrome de abstinencia en ausencia de la misma y un comportamiento compulsivo. La nicotina, sustancia imprescindible en los cigarrillos comerciales, es altamente adictiva.

La dependencia puede ser física, psicológica o social. La física se produce cuando se tiene un cuadro severo de abstinencia, la necesidad de fumar es tal que no se puede concentrar en otras cosas pero además, se producen severos síntomas físicos.

La psicológica se produce cuando se toma al cigarrillo como un compañero y automáticamente se fuma mientras se realizan actividades. Por última, la social se produce cuando se participa en reuniones donde la mayoría de las personas fuman y para pertenecer al grupo se hace uso del cigarrillo.

Efectos del tabaco en la salud

El tabaco puede parecer inocente, pero lo cierto es que es el principal responsable de enfermedades cardiopulmonares. Los cigarrillos industriales tienen en su interior un sinfín de sustancias tóxicas y cancerígenas. Consumirlas por un largo tiempo trae consecuencias desastrosas.

Anualmente, mueren más de 5 millones de personas en el mundo por haber sido habituales fumadores. Si tomamos estos datos, podemos afirmar que la mitad de la gente que fuma va a morir de una enfermedad afín al consumo de tabaco. También, lo consumidores de tabaco viven en promedio 10 años menos que las personas que no fuman.

Fumadores pasivos

Los fumadores pasivos son aquellos que si bien no consumen tabaco directamente, al estar en un ambiente cargado del humo del cigarrillo las consecuencias de respirar el aire contaminado son iguales a las de un fumador crónico.

Los niños y mujeres embarazadas son los que mayores consecuencias nocivas tienen si se exponen a esta situación. Los efectos inmediatos pueden pasar desapercibidos, pero a largo plazo las enfermedades cardiopulmonares serán inevitables.

Dejar la fumar la mejor opción

Dejar de fumar es una decisión personal que no sólo será beneficiosa para el paciente sino para toda su familia. Actualmente, hay muchos métodos efectivos que ayudan a erradicar esta adicción sin pasar por cuadros de abstinencia severos.

La voluntad y ganas de cambiar para una vida mejor son las dos claves que garantizarán el éxito del tratamiento.

  • Share/Save/Bookmark

Dejar de fumar no es tan fácil como los no fumadores creen, sin embargo, es posible. Los fumadores muchas veces no toman noción de lo que su mal llamado hábito implica: son adictos a una sustancia muy peligrosa para su cuerpo y para la salud de las personas que conviven con él.

Por eso, dejar el tabaco de una vez por todas es tan importante.

Mucho más que un hábito, una enfermedad

Como toda droga, el tabaco causa sensaciones placenteras en el organismo, pero a medida que pasa el tiempo, el fumador comienza a necesitar más tabaco para sentir lo mismo. Asimismo, cuando intenta dejar el cigarro los síntomas son inmediatos: ansiedad, ganas de fumar, dolores de cabeza, falta de concentración, nerviosismo, entre otros.

El daño que se produce en los pulmones es muy severo. Aunque en algunas personas no se manifiesta rápidamente, en otras los síntomas no tardan en llegar. Pero lo más importante es que el entorno familiar o las personas con las que se comparte mayor parte del tiempo, son afectados por el humo causándoles mayores complicaciones que al mismo fumador.

Cómo dejar de fumar

Un buen tratamiento debe combinar distintos elementos para poder controlar la sintomatología que se va dando en cada etapa. Si el paciente es sometido a una desintoxicación pero luego no puede controlar su ansiedad, volverá a fumar tan pronto como pueda.

La primera parte del tratamiento debe centrarse en desintoxicar al paciente de la nicotina. Es importante que la persona esté decidida a dejar el tabaco y no se resista a las indicaciones médicas. Sin la voluntad inicial, difícilmente se puede continuar con el proceso.

Pero no basta solamente la desintoxicación para eliminar al cigarro de la vida del paciente. El profesional debe ayudar a la persona a sobrellevar lo que viene después: la abstinencia. La ansiedad que esta situación produce conduce a muchas personas a volcarse a otros hábitos dañinos. El paciente debe aprender a controlar sus sensaciones y su ansiedad para poder dejar de fumar por completo.

Por último, se recomienda una terapia posterior, para reforzar la voluntad y continuar concientizando al paciente de los beneficios de haber dejado el tabaco. Así es posible dejar de fumar sin efectos adversos y de manera natural. El mejor tratamiento para dejar de fumar es aquel que da al paciente todas las herramientas para abandonar el tabaco sin depender de otra sustancia o medicamento.

  • Share/Save/Bookmark

Los efectos adversos del tabaco son muchos. Además de la dependencia física y psicológica, se dan diversos efectos negativos en el cuerpo. Algunos de ellos muy graves, como las afecciones respiratorias que pueden causar y otros simplemente estéticos. La piel sufre mucho como consecuencia del cigarrillo.

El tabaco daña por dentro y por fuera

Tanto el contacto con el humo como las toxinas que se ingieren al fumar producen daños muy difíciles de tratar en las células de la piel. Cuando se es adicto al tabaco, la piel y el cabello comienzan a perder su salud y vitalidad, comenzando a mostrar signos de envejecimiento prematuro. Incluso los fumadores pasivos pueden resultar perjudicados por el humo.

Las consecuencias más comunes del tabaco son arrugas prematuras, deshidratación de la piel, cabello quebradizo y coloración amarilla en uñas y dientes, pero la destrucción de los tejidos cutáneos puede afectar gravemente y producir mutaciones que generen cáncer de piel.

Cómo nos afecta por dentro

No dejar el tabaco afecta a la circulación sanguínea, ya que la nicotina provoca una contracción de los vasos sanguíneos. Un solo cigarro afecta a los vasos durante por lo menos una hora y media. Pero además, el monóxido de carbono ayuda a que la sangre se vuelva más viscosa., de modo que no puede circular libremente. Como consecuencia de estos cambios, la piel recibe menos oxígeno y nutrientes, mostrando signos de deshidratación y pérdida de color.

Al imposibilitarse la correcta irrigación sanguínea, el fumador tiene una menor capacidad de cicatrización. Cuando se produce una herida, la sangre no puede alcanzar tan fácilmente la zona afectada, haciendo la cicatrización más lenta y aumentando el riesgo de infecciones.

Los químicos presentes en el cigarrillo actúan también a nivel bucal, produciendo un aumento de la placa bacteriana. Esto ocasiona serias enfermedades dentales como gingivitis o caries y cambios en la coloración. Las personas fumadoras también poseen un fuerte aliento a tabaco.

Cómo afecta por fuera

El contacto con el humo también produce cambios en el aspecto de nuestra piel. La liberación de radicales libres ayudan al envejecimiento prematuro, ya que la sangre comienza a perder su capacidad antioxidante, lo que favorece la destrucción de tejidos cutáneos, especialmente en el rostro.

El humo también provoca daños en el cabello. Éste se torna quebradizo y seco, ya que el contacto de los químicos presentes en el humo del tabaco con el cuero cabelludo, produce irritación, lo debilita y empeora su aspecto.

  • Share/Save/Bookmark

El tabaquismo es una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo. Al tratarse de una droga legal, cada año son más los que se inician en su consumo y muchos no se convencen del daño que esto provoca.

Si nos vamos a someter a una cirugía o tratamiento estético, el consumo de tabaco puede resultar muy peligroso.

Cómo afecta el tabaco durante una cirugía

El consumo de tabaco produce cambios en la circulación sanguínea de todo el cuerpo. La nicotina de un solo cigarrillo actúa alterando la irrigación sanguínea y provocando espasmos vasculares durante una hora y media. La piel es la principal afectada por esta situación, que comienza a perder su aspecto saludable debido a la falta de nutrientes.

Al momento de realizarnos una cirugía, todos estos cambios en la circulación se notan y afectan a nuestra recuperación. La persona que fuma habitualmente tendrá problemas para que sus heridas cicatricen rápidamente, ya que los nutrientes y el oxígeno que corren a través de la sangre tienen mayores dificultades para llegar a la zona afectada. Por esta razón, son más propensos a padecer infecciones y otras complicaciones.

En caso de que se requiera anestesia general para la cirugía, el paciente que fuma deberá ser intubado debido a las posibles complicaciones respiratorias. En general, suelen presentarse mayores complicaciones para despertar por secreciones típicas del fumador.

Abandonar el vicio es la única solución

Si bien no todas las cirugías lo requieren, lo mejor es dejar de fumar antes de someterse a un tratamiento estético de este tipo para evitar complicaciones. La mayoría de los especialistas recomiendan no practicar la cirugía hasta que se haya dejado el cigarrillo por lo menos dos meses antes de la intervención y no retomarlo ,por lo menos, hasta un mes después de la cirugía.

Para los fumadores pasivos, lamentablemente también existen riesgos. Por eso, si alguien de la familia fuma se deben establecer pautas claras para que el hábito de otros no afecte la recuperación.

Si se abandona el vicio a tiempo, se reducen considerablemente las posibilidades de sufrir problemas en el post operatorio como: infecciones en la zona de la herida o mala cicatrización. Su piel, sus dientes y sus pulmones le agradecerán el cambio. Por eso, incluso en los casos en los que no es necesario abandonar el tabaco antes de la intervención quirúrgica, los médicos deben alentar al paciente a hacerlo.

  • Share/Save/Bookmark