El tabaquismo es una enfermedad que afecta a millones de personas en el mundo. Al tratarse de una droga legal, cada año son más los que se inician en su consumo y muchos no se convencen del daño que esto provoca.

Si nos vamos a someter a una cirugía o tratamiento estético, el consumo de tabaco puede resultar muy peligroso.

Cómo afecta el tabaco durante una cirugía

El consumo de tabaco produce cambios en la circulación sanguínea de todo el cuerpo. La nicotina de un solo cigarrillo actúa alterando la irrigación sanguínea y provocando espasmos vasculares durante una hora y media. La piel es la principal afectada por esta situación, que comienza a perder su aspecto saludable debido a la falta de nutrientes.

Al momento de realizarnos una cirugía, todos estos cambios en la circulación se notan y afectan a nuestra recuperación. La persona que fuma habitualmente tendrá problemas para que sus heridas cicatricen rápidamente, ya que los nutrientes y el oxígeno que corren a través de la sangre tienen mayores dificultades para llegar a la zona afectada. Por esta razón, son más propensos a padecer infecciones y otras complicaciones.

En caso de que se requiera anestesia general para la cirugía, el paciente que fuma deberá ser intubado debido a las posibles complicaciones respiratorias. En general, suelen presentarse mayores complicaciones para despertar por secreciones típicas del fumador.

Abandonar el vicio es la única solución

Si bien no todas las cirugías lo requieren, lo mejor es dejar de fumar antes de someterse a un tratamiento estético de este tipo para evitar complicaciones. La mayoría de los especialistas recomiendan no practicar la cirugía hasta que se haya dejado el cigarrillo por lo menos dos meses antes de la intervención y no retomarlo ,por lo menos, hasta un mes después de la cirugía.

Para los fumadores pasivos, lamentablemente también existen riesgos. Por eso, si alguien de la familia fuma se deben establecer pautas claras para que el hábito de otros no afecte la recuperación.

Si se abandona el vicio a tiempo, se reducen considerablemente las posibilidades de sufrir problemas en el post operatorio como: infecciones en la zona de la herida o mala cicatrización. Su piel, sus dientes y sus pulmones le agradecerán el cambio. Por eso, incluso en los casos en los que no es necesario abandonar el tabaco antes de la intervención quirúrgica, los médicos deben alentar al paciente a hacerlo.

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